
Una opinión acerca de como los Argentimos nos manejamos en sociedad y las consecuencias que cobran nuestras acciones.
¡Como vivir mejor? si realmente nosotros no sabemos reconocer lo que es bueno y lo que es malo. O bien sabemos pero nos callamos sin razón alguna. Tal vez sabemos, pero por muchas razones callamos y resignamos, siempre resignamos, nuestras ganas de estar mejor, por tener que lograrlo con mucho sacrificio. Por ejemplo, queremos alcanzar un objetivo y nos es muy difícil, enseguida resignamos la voluntad que teníamos en un principio, ¿por comodidad, por conveniencia?, ¿por falta de valores ligados al sacrificio, al esfuerzo? Es muy difícil saberlo, quizás sea eso, tal vez sea la velocidad de reacción ante diferentes problemas que hoy existen y que la solución seguramente se encuentre solo en un poco de educación, de sentido común, de valores, de ganas. Y el argentino de hoy debería enfocarse en esa palabra, ganas, ganas de verdad, no de la boca para afuera, realmente ganas de vivir mejor, no solo decirlo, sino empezar a mover las piezas de ajedrez que la vida a cada uno le brinda. Claro que no nacimos aprendiendo el juego, pero cada día, cada año, cada década que pasa, deberíamos aprenderlo y no olvidarnos, porque esa es una palabra a la que sí acudimos frecuentemente, el olvido. Encerramos en el último cajón de nuestro corazón las cosas que nos hacen daño, sabiendo que algún día ese cajón se va a abrir y no nos va a quedar otra chance que afrontar ese dolor, esa miseria de la cual olvidamos un día.
A nosotros, argentinos “Number One”, los gobiernos nos han pisado la cabeza una y otra vez, lo sabemos, lo tenemos bien claro, pero entonces ¿Que pasa que no actuamos para evitar ese dolor, esa impotencia, ese malestar? Tras cada gobierno se renueva la esperanza de que el país reflotara de lo más hondo de su miseria, pero enseguida esa ilusión se convierte en la encargada de encajonar todo lo malo que vivimos. Realmente aceptamos que jueguen con nosotros, que nos mientan en la cara., por ejemplo, este gobierno de turno nos miente constantemente y lo sabemos; nos mienten cuando nos anuncian el índice de inflación, nos mienten cuando nos dicen que hay menos pobreza, también cuando hablan de mayor empleo genuino y no blanquean el crecimiento del trabajo en negro, no se ocupan de nuestra seguridad física ni social, nos mienten cuando se aferran de las madres de plaza de mayo y las meten dentro de su aparato político, cuando los organizadores de grupos piqueteros forman parte de algunas de sus secretarías, nos mienten cuando nos hablan justicia social, de derechos humanos, de redistribución de la riqueza, cuando el matrimonio presidencial no sabe aún, como y donde ocultar los millones que “trabajando” lograron llenar sus arcas personales después de veinte años de negocios turbios.
También deberíamos tener en cuenta la política exterior que están llevando, quizás no prestemos atención a este punto, pero deberíamos, pues es muy importante para el futuro de nuestro país. Nos mintieron cuando proclamaban ser un gobierno de izquierda con una visión muy “pro” de las prioridades económicas del país, del pago de la deuda, del acercamiento a países como Venezuela, Bolivia, Brasil. El posicionamiento que Argentina tomó en América Latina no les fue tan útil como pensaban, tras negociar hidrocarburos con Venezuela, hoy no solo tenemos deudas con las potencias del mundo, sino que también con Chávez, y lamentablemente las sospechas que vinculan la campaña presidencial de Cristina Fernández con el narcotráfico nos perjudican bastante a la hora de que el mundo nos mire.
Luego del conflicto que el gobierno mantuvo con el sector del campo pudimos darnos cuenta que también tenemos un gobierno muy poco tolerante y que por cierto, en algunas cuestiones donde hay distintas posturas, tiene un perfil bastante autoritario.
Estamos en un sistema muy mentiroso, es un problema grave, seguramente, como los que tenemos todos, todos los días de nuestras vidas, pero este problema lo tenemos que solucionar socialmente, deberíamos luchar de alguna manera, no sé cual, ni me siento con la capacidad como para dar una solución, lo que sí creo es que no nos tenemos que quedar con los brazos cruzados, aportar el granito de arena que todos tenemos, no hay que hablar y criticar por el simple hecho de hacerlo o de aparentar entender del tema. Sí es necesario que hagamos algo para vivir mejor, sin mentiras, sin olvidos, con valores y con la valentía de abrir ese cajón, sacar las miserias encerradas y enfrentarlas, de no poder, aunque sea tratar de convivir con ellas.
Manuel Zurita

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