
Las Madres de Plaza de Mayo son un ejemplo muy definido de la lucha constante, una lucha que comenzó en un momento muy oscuro de nuestro país y hoy en día sigue en búsqueda de verdad, pero sobre todo de justicia.
El contexto histórico vivido en la Argentina en los años setenta, fue sin lugar a dudas, el de mayor siniestralidad vivido hasta entonces. El gobierno del General Perón se encontraba desgastado, el partido peronista sufría de una partición ideológica y ya no volvería para atrás, a pesar de las muchas fuerzas por evitarlo, que aún, mantenía su máximo líder. Con la muerte de Perón, en el 74, el peronismo se termina de descarriar de su ideología primera y asume Isabel Martínez de Perón al gobierno nacional. La falta de protagonismo y la carencia de acción, llevan a que las guerrillas instaladas en el país, tomen ese protagonismo ausente en el gobierno. Estas causas traen como consecuencia la intervención de las fuerzas armadas y se origina un nuevo golpe militar, el 24 de marzo de 1976. El pensamiento de estas fuerzas armadas se encontraba oculto tras el término “Proceso de Reorganización Nacional”, y su primeras medidas fueron el establecimiento de la pena de muerte para los opositores, la clausura del Congreso Nacional, el reemplazo de la Corte Suprema de Justicia por jueces adictos al nuevo régimen, el allanamiento y la intervención de los sindicatos, la prohibición de toda actividad política y la imposición de una fuerte censura sobre todos los medios de comunicación. La represión, fue una acción terrorista realizada en cuatro etapas: el secuestro, la tortura, la detención en centros clandestinos y la ejecución. Nada hacía pensar a este gobierno que alguien pudiera ser capaz de alterar su funcionamiento, de hecho esa ideología antes mencionada fue creciendo con el tiempo. Pero tras cientos de desapariciones, se asomaba una unión muy grande. Las madres de estos desaparecidos, se encontraban solitarias en busca de sus hijos, preguntaban en el Ministerio de Interior, hospitales, comisarías, iglesias, embajadas, consulados, etc., sin ayuda de nadie, hasta que un día una de ellas, Azucena Villaflor de Vicenti les dijo: ¡Basta! De a una no vamos a lograr nada!!!, vamos a la Plaza de Mayo a exigirle al gobierno que nos de información acerca del paradero de nuestros hijos!!!!. Quedaron en juntarse un sábado, eran apenas catorce madres, luego de boca en boca y con mucho cuidado de ser perseguidas, fueron apareciendo otras madres, se reunieron al viernes siguiente, hasta que la tercera cita se dio un día jueves y tomaron ese día representativo para la convocatoria. Sentadas en los bancos de la plaza, trataban de organizarse en busca del único objetivo que las unía, el de encontrar a sus hijos, hasta que fueron obligadas por el estado de sitio instalado en el país, a circular, entonces comenzaron a caminar de a tres madres abrazadas, rodeando la pirámide y es por eso que hoy decimos “la ronda de las madres”. Ellas no usaban el pañuelo característico que las representa hoy en día. El pañuelo surge un día cuando se hacía la caminata a la iglesia de Luján, habían quedaron en participar todas, pero iban a ir de todas las partes del conurbano bonaerense y de capital, entonces decidieron llevar una prenda que las identifique con sus hijos, un pañal era ideal, entonces usaron el pañuelo blanco en sus cabezas como símbolo de ese pañal. Muchas figuras nacionales e internacionales se involucran en su lucha, organizaciones de derechos humanos las acompañan hoy en día en cada marcha de la memoria, jóvenes hijos de desaparecidos toman de ellas el valor intacto de aquellos años, claro que en otro contexto histórico. El pasar del tiempo, hizo que ellas tengan distintas maneras de afrontar la búsqueda y esto precipitó en la división de la organización, pero no cambió para nada el objetivo principal que hoy en día sigue vivo, porque ellas se encargaron de que la memoria no muera, que la sociedad vea, sienta, luche. Claro que un día, ellas ya no estarán con nosotros, pero su legado seguirá presente, porque la historia también la hicieron ellas, las madres, de ellos, las nuestras.

Manu sabés que te aprecio y respeto mucho pero hay cosas en las que no nos vamos a poner de acuerdo jamás. Me parece que las reivindicaciones actuales de la presidente de esta agrupación (Madres) empañan la labor realizada en el pasado. La búsqueda del revanchismo y la negación de los "Derechos Humanos" para otras personas no son de gente de bien.
ResponderEliminarIgual te quiero.
Abrazo